SAD HIL ESPERA CONVERTIRSE EN BIEN DE INTERES CULTURAL


A estas alturas de la película, ya no hay quien pare a la Asociación Cultural Sad Hill. Irrumpió de la nada el año pasado para conmemorar el 50 aniversario de El bueno, el feo y el malo con la excusa de que parte de la cinta se rodó en tierras burgalesas y desde entonces no ha cesado su frenética actividad. Ahora, sus socios afrontan la ambiciosa tarea de convertir al mítico cementerio en Bien de Interés Cultural (BIC).

El reto se las trae y no será tarea fácil, pero tal y como explica uno de sus promotores, David Alba, el proyecto ya está en marcha. El colectivo trabaja en estos momentos en el borrador de la propuesta mientras se reúne con el Ayuntamiento de Santo Domingo de Silos y la Junta de Castilla y León, que deberá dar el visto bueno a la iniciativa.

Alba y sus compañeros esperan conseguir la declaración BIC para garantizar la «protección» de un paraje que se ha convertido en símbolo de revitalización turística para la comarca del Arlanza. Las redes sociales y medios de comunicación de todo el planeta ya conocen el lugar y el número de visitantes se ha multiplicado exponencialmente desde que el colectivo inició su andadura con el objetivo de rendir homenaje a una pieza clásica del cine y «unir a los pueblos» de la zona con la intención de promocionar conjuntamente su patrimonio.

Misión cumplida. El aniversario fue todo un éxito y los nuevos proyectos fueron surgiendo sobre la marcha. Tenía la asociación una «espinita clavada» que se cayó del cartel porque «se nos echó el tiempo encima». Sad Hill pedía música y tarde o temprano tenía que llegar. Así surgió la idea del festival Hijo de Mil Padres, cuyo título alude a la célebre frase de Tuco, alias ‘el feo’, abandonado en tierra a su suerte con una soga al cuello.

La elección de los grupos para esta rural summer party en pleno cementerio estuvo condicionada en gran medida por el universo western del maestro Sergio Leone. Alba tenía «ganas» de Cowabunga. No podían faltar los cowboys surferos de Burgos a un partido que se juega en casa, con la afición entregada para disfrutar con el surrealismo sonoro de Rodríguez Puto o Más palomas.

En calidad de «grupo revelación» actuaron Dead Bronco, dispuestos a colaborar con la causa en plena gira internacional con múltiples paradas en Europa y Estados Unidos. Y para cerrar el cartel hacía falta otra banda de corte vaquero y kilos de arena bajos sus pies. Tenían que ser los vallisoletanos Arizona Baby, máxime cuando «se ofrecieron a colaborar» con la asociación desde el principio, nada más tener constancia de la que estaban preparando con el aniversario.

Después de lo de ayer, los socios del colectivo se reunirán próximamente para «replantearnos un poco hacia dónde vamos» y «marcar una fecha límite para la próxima actividad grande». No tiene pinta de que decidan hacer un parón largo. Lo más seguro es que durante el otoño salgan adelante «pequeños proyectos». También, cómo no, se volcarán con el documental Sad Hill Unearthed de Guillermo Oliveira, que ya se encuentra en «fase de postproducción» después de un crowdfunding que salió mejor de lo esperado

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