LAS ENFERMERAS DEL ÁREA DE SALAS SE MANIFIESTAN CONTRA LOS RECORTES


 

B. Antón / Salas - miércoles, 12 de febrero de 2014
 
Dicen que está previsto que una de las sanitarias del centro de salud que lleva 12 consultorios en pueblos de la Sierra sea traslada a una zona urbana, lo que repercutirá en el servicio

Las enfermeras del centro de salud de Salas aseguran que cada vez tienen más difícil poder prestar una atención de calidad a sus casi 4.000 pacientes, distribuidos en 54 municipios con 38 consultorios. Una afirmación que viene motivada principalmente por la intención de la consejería de Sanidad de trasladar a la enfermera que pasa consulta en 12 pueblos, entre ellos, Barbadillo de Herreros, Barbadillo del Mercado, Huerta de Arriba, Huerta de Abajo, Tolbaños de Arriba o Tolbaños de Abajo a una zona urbana, es decir Burgos, Aranda o Miranda.
En ese caso, los pueblos que lleva la persona cuya plaza se traslada tendrán que ser atendidos por el resto de enfermeras del centro, que pasarían de ser seis a cinco. «El trabajo no nos asusta, somos unas enamoradas de nuestra profesión y nos gusta poder tratar a nuestros pacientes. También tenemos asumido que pasamos tiempo en la carretera, algo vital para poder favorecer el acceso de estos vecinos a la atención sanitaria. Pero lo que de verdad nos preocupan son las personas, luchamos porque sus cuidados puedan ser de la misma calidad, pero si nos pasamos el día en el coche, porque dentro de cinco minutos tenemos que estar en otro pueblo que está a 40 kilómetros, nos va a ser muy difícil poder garantizar la misma calidad en nuestros cuidados», señalan Itziar Martínez y Violeta Álvarez, enfermeras del centro de Salas, que cuentan con el apoyo de todos los compañeros; del coordinador del centro, Juan Carlos Cartón; y de los pacientes. Todos ellos se solidarizaron ayer con ellas en su manifestación a las puertas del centro sanitario.
«Desde la gerencia dicen que no eliminan la plaza de Salas, sino que la llevan a sitios de más presión asistencial, nosotros creemos que esa presión no puede medirse igual en el medio urbano que rural», señalan estas enfermeras, que explican que la Junta se basa en la población para tomar esas decisiones, en concreto ésta, cuyo proceso lleva ya dos años. «Es cierto que ha podido disminuir, pero ahora nos encontramos con una población más envejecida, que necesita más cuidados. En este caso el envejecimiento supera a la pérdida de población y no se ha tenido en cuenta esa condición, por lo cual aquí se perderá calidad asistencial».
Itziar y Violeta afirman que ellas, como el resto de compañeras, quieren ir y necesitan ir a los pueblos a ver a sus pacientes, pero sobretodo que son ellos los que necesitan que vaya una enfermera. «El servicio no va a quedar desatendido, pero si prescindimos de una compañera nos será más difícil llegar donde queremos llegar», explican y defienden los derechos de los ciudadanos de los pueblos. «Pagan sus impuestos igual que los demás, pero parece que sus derechos son menores. Los pacientes son muy buenos, no se quejan, al revés, están agradecidos de que estemos allí».  
A partir de esta restructuración, algunas enfermeras verán incrementados el número de consultorios donde pasar visita, lo que provocará que pasen menos tiempo en el centro de salud, donde también realizan parte de su trabajo. «El centro es el sitio de referencia, es donde nos localizan nuestros pacientes para hacer pruebas o una determinada cura, pero si no estamos en él será más difícil que accedan a nosotras, o incluso que tengan que ir a buscarnos al pueblo donde estemos, a muchos kilómetros de donde reside», afirman las enfermeras, que defienden la importancia de la sanidad pública y la lucha por conservarla.
DISPERSIÓN

La dispersión geográfica, la falta de un transporte público, que la mayoría de los usuarios no disponen de un vehículo propio, y que los pacientes presentan cada vez una edad más avanzada, hace que sean estos sanitarios los que tengan que acercarse a ellos. «Las enfermeras somos un recurso imprescindible, resolvemos muchos casos, atendiendo a pacientes crónicos, polimedicados, terminales, inmovilizados… Nuestro trabajo es fundamental para muchas personas de estos pueblos», añaden.
La situación será peor a partir de Semana Santa cuando los pueblos aumenten de población, llegando a cuadruplicarse algunos durante el verano. «Muchas de las personas que llegan no figuran, porque siguen teniendo su médico en su ciudad de origen a pesar de que en ella pasen menos de la mitad del año. Estas personas también están enfermas y necesitan atención». Hoy hay una reunión en la capital con el director general de Asistencia Sanitaria; asistirán el coordinador del centro de Salas y la responsable de Enfermería, Itziar Martínez.

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