EXPERIENCIAS ALREDECOR DEL MUNDO. B. Antón


Durante décadas ha compartido las comidas y las sobremesas con los espectadores del telediario de Televisión Española desde New York, Moscú, Buenos Aires, Hong Kong o Pekín ofreciendo la actualidad que allí sucedía con una rigurosidad que sigue profesando y que echa de menos en el periodismo actual. Prejubilada de TVE en 2009, Rosa María Calaf no se ha bajado, ni quiere, del carrusel de viajes y actividad en el que vive desde hace más de cuarenta años y que ayer la llevó a Salas para ofrecer la charla ‘Hablando de ciencia y otras cosas’, enmarcada en la Semana de la Ciencia que organiza el Museo de Salas. «Para mi es un privilegio participar en este foro donde se permite pensar a la gente. Me gusta acercarme a las personas, todas aportan conocimiento y es de quién más se aprende», señaló la periodista. Interesada por la paleontología, de la que se considera una apasionada amateur, Calaf ha visitado por placer personal algunos de los yacimientos más importantes del mundo en Canadá, China o Argentina, y ayer pudo conocer de cerca algunos de los yacimientos de icnitas de la comarca burgalesa. «No he caído aquí de repente, sino que es un tema que me fascina y que me interesa muchísimo. No soy ninguna experta, pero me parecía la ocasión perfecta para venir aquí», señaló la comunicadora, que ayer habló -en un Gran Casino con mucho público- de la aproximación del periodismo a la ciencia, de pseudociencias y de su recorrido personal con experiencias de chamanismo en Siberia, de fetichismo en África o Brasil o de las que ha sido testigo con aborígenes australianos. «Hay que ver este tipo de actos con mucho respecto en su contexto, pero también alertar que pueden ser un fraude cuando se trasladan a nuestro contexto», señaló Calaf, que puso como ejemplo a los sanadores de Filipinas, que prácticamente se han convertido en un espectáculo para los turistas. Alejada de las cámaras, divide ahora su tiempo en viajar, ofrecer conferencias, colaborar con ONGs y en tratar de educar a los más pequeños, a través de un programa de La Caixa, sobre la importancia de estar bien informados. «Esto es fundamental para tener un sentido crítico que les permita tomar decisiones y eso no se consigue a golpe de titular y de las tonterías que da la tele ahora», señaló, a la vez que criticó el info-entretenimiento que practican los medios. «Hacen ver que están informando cuando están entreteniendo. No es lo mismo tener una televisión que una fábrica de zapatos, debería de haber más control del rigor y de la honestidad», comentó Calaf, que animó a los espectadores a hacer «una dieta» de medios de comunicación y a los ‘entretenedores’ y periodistas a no dar una información tóxica. Quizá el hecho de que conozca prácticamente todo el mundo, ha visitado 178 países de los 196 existentes, provoca que sienta que haya que cuidarlo y que algo más se puede hacer por el mundo y por las personas que lo habitan. «Se da por hecho que tienen que existir el hambre y la pobreza, pero no es porque tenga que ser así, sino por la injusticia social que existe y una mala distribución de las riquezas. El mundo está manejado por 200 multinacionales y a los países pobres no les llega el dinero porque parte se lo reparten entre los mangantes que están en el poder», explicó Calaf, que se considera una persona optimista. «Si las cosas no se intentan, no se consiguen, hay que actuar», que es lo que hace ella, promover esa actitud. Seguro que esta no será la última visita de Calaf a la zona. Hace dos años visitó Silos y Covarrubias, alojada en la casa La Morera, que su amiga Agustina Ureña tiene en Villanueva de Carazo. «Cada año desde que me jubilé me paso tres meses viajando por el mundo en coche. El último fue Barcelona-Mongolia, con más de 30.000 kilómetros. Ahora me apetece hacer lo mismo con España», añadió.    

 

Durante décadas ha compartido las comidas y las sobremesas con los espectadores del telediario de Televisión Española desde New York, Moscú, Buenos Aires, Hong Kong o Pekín ofreciendo la actualidad que allí sucedía con una rigurosidad que sigue profesando y que echa de menos en el periodismo actual. Prejubilada de TVE en 2009, Rosa María Calaf no se ha bajado, ni quiere, del carrusel de viajes y actividad en el que vive desde hace más de cuarenta años y que ayer la llevó a Salas para ofrecer la charla ‘Hablando de ciencia y otras cosas’, enmarcada en la Semana de la Ciencia que organiza el Museo de Salas. «Para mi es un privilegio participar en este foro donde se permite pensar a la gente. Me gusta acercarme a las personas, todas aportan conocimiento y es de quién más se aprende», señaló la periodista. Interesada por la paleontología, de la que se considera una apasionada amateur, Calaf ha visitado por placer personal algunos de los yacimientos más importantes del mundo en Canadá, China o Argentina, y ayer pudo conocer de cerca algunos de los yacimientos de icnitas de la comarca burgalesa. «No he caído aquí de repente, sino que es un tema que me fascina y que me interesa muchísimo. No soy ninguna experta, pero me parecía la ocasión perfecta para venir aquí», señaló la comunicadora, que ayer habló -en un Gran Casino con mucho público- de la aproximación del periodismo a la ciencia, de pseudociencias y de su recorrido personal con experiencias de chamanismo en Siberia, de fetichismo en África o Brasil o de las que ha sido testigo con aborígenes australianos. «Hay que ver este tipo de actos con mucho respecto en su contexto, pero también alertar que pueden ser un fraude cuando se trasladan a nuestro contexto», señaló Calaf, que puso como ejemplo a los sanadores de Filipinas, que prácticamente se han convertido en un espectáculo para los turistas. Alejada de las cámaras, divide ahora su tiempo en viajar, ofrecer conferencias, colaborar con ONGs y en tratar de educar a los más pequeños, a través de un programa de La Caixa, sobre la importancia de estar bien informados. «Esto es fundamental para tener un sentido crítico que les permita tomar decisiones y eso no se consigue a golpe de titular y de las tonterías que da la tele ahora», señaló, a la vez que criticó el info-entretenimiento que practican los medios. «Hacen ver que están informando cuando están entreteniendo. No es lo mismo tener una televisión que una fábrica de zapatos, debería de haber más control del rigor y de la honestidad», comentó Calaf, que animó a los espectadores a hacer «una dieta» de medios de comunicación y a los ‘entretenedores’ y periodistas a no dar una información tóxica. Quizá el hecho de que conozca prácticamente todo el mundo, ha visitado 178 países de los 196 existentes, provoca que sienta que haya que cuidarlo y que algo más se puede hacer por el mundo y por las personas que lo habitan. «Se da por hecho que tienen que existir el hambre y la pobreza, pero no es porque tenga que ser así, sino por la injusticia social que existe y una mala distribución de las riquezas. El mundo está manejado por 200 multinacionales y a los países pobres no les llega el dinero porque parte se lo reparten entre los mangantes que están en el poder», explicó Calaf, que se considera una persona optimista. «Si las cosas no se intentan, no se consiguen, hay que actuar», que es lo que hace ella, promover esa actitud. Seguro que esta no será la última visita de Calaf a la zona. Hace dos años visitó Silos y Covarrubias, alojada en la casa La Morera, que su amiga Agustina Ureña tiene en Villanueva de Carazo. «Cada año desde que me jubilé me paso tres meses viajando por el mundo en coche. El último fue Barcelona-Mongolia, con más de 30.000 kilómetros. Ahora me apetece hacer lo mismo con España», añadió.    

 

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