FIESTAS MAYORES. Carmelo García


Fiestas (mayores)

 
 

Antes de entrar en el asunto que hoy propongo quiero dedicar unos párrafos a
una persona que ha fallecido recientemente, muy relacionada con la Parroquia de
Salas de los Infantes. Se trata de Lázaro, hombre secularmente unido a una cruz,
que ha estado presente en múltiples celebraciones religiosas, y al que la
sociedad le debe mucho.
Y es que vecinos y foráneos tenemos que
agradecer, aunque no se comulgue integralmente con la Iglesia Católica
Apostólica y Romana,  que Lázaro portara de forma natural el símbolo procesal,
en desfiles y entierros, durante… ¡qué sé yo cuántos años!, y en tono totalmente
humilde.
Es destacable su participación, ejerciendo de Jesús con la cruz
a cuestas, en la procesión del Santo Entierro, descalzo y con los aires del
Nazareno, para los que se preparaba durante semanas.
Hecho el ‘obligado’,
y en continuidad, porque Lázaro también se involucraba en las Fiestas Mayores,
acudo a ellas, espacio temporal en el que todos los ciudadanos hemos estado
alguna vez, pero en el ambiente rural.
¡Cuánto se desean y esperan esos
días festivos, en cualquier población! No es para menos, nos abandonamos a unas
actividades especiales y únicas en el año, con la complicidad de un programa
festivo y de nuestro entorno social, y dejamos la problemática cotidiana. Si
bien es cierto que, lógicamente, no todo el mundo, ni todos los momentos,
participan de esa característica, y que en las edades fronterizas las
experiencias son muy diferentes.
En cualquier caso se pueden representar
por un escaparate en el que los dueños de la tienda presentan con mimo, para
propios y foráneos, lo mejor que tienen en esos días. En los preparativos de la
exposición hay mucho disfrute, y también los nervios propios de algo que se
muestra a los demás.
Pero esos ‘productos’ puntuales, sí, brillantes y
alegres, necesitan de los que se mantienen durante todo el año porque en caso
contrario el comercio tendría que cerrar. No sirve de mucho tener el muestrario
repleto, colorista y bien colocado, tres días al año si el resto de las 365
jornadas, festivas y laborables, tenemos chapado el negocio y sus ventanas al
exterior.
Y ahí, estimados lectores, encuentro la gran virtud de una
población de carácter rural, que se puede semejar a un establecimiento en el que
todos los días hay actividad, y en la que participan, alternamente, unos muchos,
la gran mayoría, bien asociados o a título individual.

CARMELO GARCÍA

« Anterior Siguiente »



NAVIDAD 2016

Búsqueda avanzada


Logotipo del Ayunamiento de Salas de los Infantes