LA - N 234 TUVO QUE SER CORTADA


Por suerte para los habitantes de Salas de los Infantes, la localidad  cuenta con una circunvalación y su única salida hacia Soria ya no es la N-234, porque ayer la carretera quedó anegada por el agua. El río Arlanza se desbordaba a eso de las 5 de la madrugada de ayer, también lo hizo el Ciruelos, e inundaba la antigua Nacional, así como numerosas calles de la localidad y el parque de la Peña Rota. Por suerte ninguna vivienda resultó dañada. La alcaldesa, Marta Pilar Arroyo, daba gracias a los trabajos de saneamiento realizados en el río durante los años precedentes, «porque si no con una crecida así  el agua habría alcanzado numerosas viviendas y bajos comerciales».  Los vecinos del pueblo estaban pendientes de que pudiera ocurrir algo así, ya que les llegaban noticias de Palacios de la Sierra de que el Ciruelos bajaba con mucha agua. De hecho, donde el agua alcanzó las casas fue en Moncalvillo de la Sierra. Sobre las 19,30 horas del Viernes Santo, el río Ciruelos se desbordó a su paso por la localidad. Los propietarios de las casas más próximas al cauce habían tomado la precaución de llevar a cabo pequeños diques de ladrillos para proteger las puertas de viviendas y garajes. Así que el agua sí se introdujo en alguna de ellas, pero no hubo que desalojar a ninguna familia y los daños fueron de escasa consideración. El alcalde del pueblo, Juan Ángel Elvira, no recuerda una riada de esta naturaleza desde hace 17 años. «El río sí se desbordó hace poco, pero no alcanzó las casas», recuerda.   Donde estuvieron muy atentos a la crecida del río fue en Hontoria del Pinar. El Lobos llevaba varios días bajando muy crecido y el Ayuntamiento había decretado una suerte de alerta que sirvió para evitar un buen susto a los propietarios de las caravanas que acampaban el viernes en un área situada junto al cauce. A las 17,30, el alcalde, Francisco Javier Mateo, instó a los ocupantes de estos vehículos a abandonar la zona y a emplazarse en el casco urbano, al otro lado del río. «No es que peligrara su integridad, pero había que tomar precauciones», señala el regidor municipal. A las 18,30, las cosas se complicaron, pues el río creció casi medio metro más y los ojos del puente se revelaron insuficientes para dar paso a tanto caudal. Así que hubo que hacer uso de una excavadora para abrir una zanja -a modo de un cuarto ojo- que condujera el agua hacia una dehesa e impedir así que llegara hasta las casas del barrio de San Juan. No obstante, los vecinos de esta zona del pueblo, situada en su parte baja, fueron previsores y construyeron pequeños tabiques en torno a los accesos a sus viviendas. De hecho el agua «se quedó a escasos centímetros de ellas», señaló el alcalde, y llegó «hasta algunos garajes». El regidor aprovechó para instar a la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) a tomar algún tipo de medida, «como abrir un cuarto hueco en el puente, con el fin de que en caso de riada pueda dar paso a todo el caudal».Por otra parte, en Barbadillo del Mercado, el Arlanza se desbordó y anegó la carretera que conecta la localidad con Contreras. Más de un metro de agua cubría la vía. La N-234 también se mantuvo cortada durante algunos momentos de ayer a la altura de Rabanera, igual que la N-232, en Ameyugo, en el norte de la provincia. La CL- 629 quedó inundada a la altura de San Martín de Ubierna; la CL-623 en Sedano también presentó

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