¿ CRUZÓ O NO ?

 
 

Esa es la pregunta que muchas veces nos hacemos ante un paso de cebra no controlado con semáforo, y vemos que los coches están circulando en un sentido, y/o en el contrario. Y la duda, lógica, no tiene que preocuparnos, porque ante todo está la seguridad de quién transita y está más indefenso.

Pero a pesar de todas las cautelas, todos conocemos algún caso de atropello en medio de las rayas blancas, porque las variaciones y circunstancias que se pueden dar en ese asunto tan cotidiano son muy variadas, e incontrolables.

Para tenerlo en cuenta sólo hemos de posicionarnos a uno y otro lado del problema: como peatones y conductores, y convendrán conmigo en que, en más de una ocasión, hemos estado a punto de ser atropellados y de causar algún accidente en esas franjas-pasarelas peatonales, sobre todo en las que no están las tres luces leyenda. Por eso siempre me han parecido peligrosos esos tránsitos, y las culpas de los sucesos en ellos se tendrán que examinar en cada caso, si bien parece más lógico -aunque la lógica humana no es ciencia exacta- que el automovilista sea el que más precauciones debe tomar, todo ello a la luz del código de la circulación.

En cualquier caso, lo que sí parece seguro es que el número de accidentes en esas zonas está aumentando preocupantemente, y que las autoridades responsables en ello deberían tomar alguna medida y proponer modificaciones que doten de más seguridad a los pasos de peatones.

Y abogo por una supresión de esos pasos de cebra señalizados con la correspondiente marca vial, colocando semáforos, o por la instalación de unos tramos sobreelevados, a modo de ‘montículos’, en ellos.

Les cuento esto porque antes de ayer estuve cerca de un accidente de este tipo, y claro de Santa Bárbara…, pero hay un añadido sobre el que también es necesario reflexionar. Resulta que el peatón afectado estuvo tumbado en la calzada, en el lugar del accidente, con la atención de facultativos del Centro de Salud correspondiente, hasta que llegó la ambulancia del 112. Lógico, ¿no?

Pero no es tan normal que el tiempo de espera superara… ¡una hora!, debido a que no había vehículos de emergencia en las proximidades, de la zona rural en la que se produjo el percance, que menos mal que no fue grave. Claro esto en una ciudad no pasaría, pero en los pueblos, donde nos van a quitar ya hasta el culo, porque nos estamos quedando sin bragas…

Carmelo García
 
 

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