Peña Rota, Emeritorios


En él¡poca medieval se da en la zona un importante movimiento Eremita, en Salas se conserva "Peña rota" que por número de bocas hace pensar en un verdadero monasterio rupestre altomedieval (S-X). Tienen su origen en una pequeña comunidad de eremitas existente en Salas de los Infantes, a los que podríamos llamar los primeros monjes, que querían vivir apartados y dedicarse a la oración, la meditación y la penitencia, decidieron forzar su retiro en un sitio apartado del núcleo de población de Salas de los Infantes. El sitio ideal eran las cuevas naturales como las que existían en la zona de Silos o los terrenos entre los actualesHortiguela y Covarrubias, muchas ocupadas ya por eremitas y anacoretas con el mismo fin. Solían estar en el monte apartadas, y por lo tanto apropiadas para la meditación y la oración, eran duraderas y en su interior se mantenía una temperatura contanste durante la mayor parte del año. Pero en el valle de Salas no existían cuevas naturales. Entonces decidieron hacer las cuevas ellos mismo. Para ello se eligió una gran roca de arenisca situada cerca del barrio de Costana en la qu horadarían las cuevas a una altura elevada respecto del suelo para forzar más su retiro; lo primero que se hizo fue montar los andamiajes necesarios para poder iniciar la entrada a la cueva. Estos consistían en troncos de árboles unidos mediante cuerdas y sogas hechas a partir de lino, formantdo estructuras trianguladas para ganar estabilidad; además todo el andamio se calzaba adecuadamente mediantes tacos de madera. La herramienta principal eran picos de hierro con mangos de madera con las que a base de sucesivos golpes se iba horadandola roca arenisca. El trabajo era muy duro y costoso, aunque era parte de la penitencia, y las herramientas se desgastaban muchísimo y había que repararlas constantemente en una fragua. Tras realizar el orificio de entrada a la cueva, se contituía la estancia. Para protegerse de la lluvia y el frío se colocaron unas puertas de madera encajadas en una roca. Para acceder a la cueva se disponía o bien de unas sencillas escaleras de madera que se podían retirar o bien con un trenzado de palos con lino. Tiempo después, y tras un gran esfuerzo, los eremitas podían dedicarse a una vida tranquila de meditación: llevaban una vida dura de ayuno, trabajo por el día, y por la nocheperdían muchas horas de sueño didicadas a la oración.

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