Puente de Costana


Puente de piedra cuya construcción data de 1641 para evitar las crecidas del río Arlanza. En el diseño del puente, para evitar el empuje de las aguas el arquitecto hizo contruir tajamares en los pilares para que rompieran las aguas; dichos tajamares tendrían forma semcircular. Además se tuvieron en cuenta las enormes masas de agua que bajaban en las crecidas del Arlanza, así el puente además de resistir tendría que salvarlas perfectamente; por ello los ojos del puente tienen mucha luz, para dejar pasar perfectamente al agua, aunque eso suponga que la separación entre los pilares sea grande. Tomás Rivera conocedor que la parte más importante del puente eran los cimientos usó para su contrucción troncos de árbol que en forma de cilindro los cuales impermeabilizó con varias capas de pez. Estas empalizadas se clavareon en el lecho del río, estos estaban formados por granndes bloques de arenisca. Para la introducción de los bloques de arenisca en el interior de las empalizadas se usaron grúas con poleas. Una vez terminados los cimientos se levantaban los pilares mediante sillares de arenisca bien escuadrados con una pequeña capa de argamasa entre ellos, ésta además de servir de elemento de unión, permitía que los sillares se asentasen perfectamente unos con otros. Para ello los carpinteros construyeron una cimbra de madera sobre la que los obreros iban colocando los sillares de arenisca en forma de cuña. Para la construcción de las bóvedas del puente, Tomás de Rivas ordenó a los maestros canteros tallas las dovelas conforme a unas plantillas de madera previamente diseñadas y que contasen con una señal identificativa en foma de dibujo simplificado. Una vez que se completaron las bóvedas se terminaron de construir tajamares y espolones.


Después se levantó un pequeño muro con bloques de arenisca a lo largo de los extremoks del puente para evitar el peligro de que los transeúntes cayesen al río. Sobre el puente se echó un firme de argamasa parcon pequeñas piedras de cuarcita que constituían la calzada, y que serviría para compactar y repartir mejo las cargas sobre todo los bloques de las bóvedas.


En 1646 el puente estaba ya listo para su uso. El puente perdió casi todo su encanto cuando fué ensanchado aguas arriba hacia 1944, suprimiéndose los apartaderos y tajamares, construyendo las nuevas bóvedas con el soso de hormigón y añadiendo unos nuevos y ridículos tajamares con capuchón, adquiriendo el aspecto actual.

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